El hecho de tomar un taxi es algo que parece que es fácil, pero lo cierto es que hay detalles que marcan la diferencia entre lo que puede ser un trayecto tranquilo y uno que esté repleto de imprevistos.
Escoger el momento ideal para pedirlo, facilitar bien la dirección de recogida, calcular el espacio preciso para el equipaje o prever las necesidades que tengan los niños es fácil pasarlo por alto, en especial cuando viajamos con muchas prisas.
Piensa que todos los trayectos no necesitan la misma planificación. No es igual que nos desplacemos unos minutos por el centro de una localidad que ir al aeropuerto, viajar con varias personas o salir de madrugada desde un área que tenga poca disponibilidad de vehículos.
Vamos con ellos:
Decide con antelación cuándo necesitarás el taxi
Entre las primeras decisiones, hay que valorar si es bueno pedir un taxi en el momento o reservarlo de forma previa. En los trayectos urbanos, en una franja en la que haya poca demanda, pedirlo cuando sea necesario es posible que sea más que suficiente.
Todo esto puede cambiar si debes llegar a una estación, acudir a una cita médica, tomar un vuelo o desplazarte a una hora con pocos vehículos disponibles.
La reserva previa hace posible que puedas organizar mejor la recogida y que se reduzca la incertidumbre. Lo mejor es hacerlo con margen, en especial cuando el viaje tenga una hora límite.
Cuando el destino sea un aeropuerto, es aconsejable no solo calcular la duración que tenga el trayecto, sino también pensar en los posibles atascos, el tiempo que sea necesario para facturar y el margen que desees mantener ante cualquier problema que pueda aparecer.
Si es un servicio que se solicita para una hora en concreto, lo mejor es confirmar el día, la hora y el punto exacto de la recogida. Si hay confusión entre la entrada principal del hotel, una urbanización o una terminal, se pueden provocar retrasos, aunque el vehículo haya llegado a la zona.
Facilita una dirección precisa
Cuando damos una dirección completa, esto le ayuda al conductor a localizarte mejor y así se evitan llamadas innecesarias. No solo hay que indicar el nombre de la calle o el número; también es bueno decir el portal, el acceso, el nombre del alojamiento o cualquier referencia visible que nos facilite la identificación del punto en cuestión.
En las zonas turísticas, urbanizaciones y áreas residenciales es posible que haya varias entradas o calles que tengan nombres parecidos. Cuando esperas en una avenida amplia, deberás concretar el sentido de la circulación o una referencia que esté cerca.
Del mismo modo, también es conveniente estar atento al teléfono por si el conductor precisa confirmar la ubicación.
Cuando solicites el taxi por mensajería, lo mejor es revisar que la ubicación compartida pueda corresponder realmente con el sitio desde el que desees salir. El GPS sitúa al usuario en una calle cercana o en el interior de un recinto, pero no necesariamente en el acceso que sea más práctico para poder recogerlo.
Comprueba cuántas personas viajarán
Antes de que pidas el vehículo, deberás indicar el número total de pasajeros. El taxi convencional puede que no sea suficiente para un grupo numeroso, en especial si además se transportan maletas, carritos u otros objetos que sean voluminosos. Si se informa de esto desde el principio, es más fácil que el vehículo que se asigne tenga la capacidad ideal.
No hablamos solamente de viajar más confortablemente. Cuando el coche no tiene las plazas suficientes, parte del grupo va a tener que esperar a que llegue otro taxi y el desplazamiento se puede complicar.
En las familias o grupos grandes, lo mejor es solicitar un vehículo que tenga más capacidad o que se divida el trayecto de manera planificada.
Otro tema que debe comunicarse es si una persona usa silla de ruedas o precisa de alguna adaptación. Así se puede valorar qué clase de vehículo es el más apropiado y evitar que la recogida no sea viable por escasez de espacio o accesibilidad.
Si viajas con niños, indícalo al reservar
Los menores necesitan una planificación en concreto. Si necesitas una silla infantil, por ejemplo, se debe solicitar con la debida antelación y confirmar que va a estar disponible, tanto para la edad como para el tamaño del niño. No os aconsejamos dar por hecho que todos los taxis lleven el mismo sistema de retención.
Algo que es conveniente dejar claro es saber cuántos niños van a viajar, las edades aproximadas y si llevarás carrito, equipaje o algún accesorio extra. Todos estos datos son de gran ayuda para escoger un vehículo adecuado y se evitan improvisaciones cuando se produzca la recogida.
En la web de Polataxi, señalan precisamente lo conveniente que es reservar cuando viajamos con niños, no solo para estar seguros de que el vehículo tendrá la capacidad necesaria, sino también para que se pueda solicitar uno que tenga sillas de seguridad homologadas. De no actuar así, podemos encontrarnos con situaciones en las que tengamos prisa para ir, por ejemplo, al aeropuerto, y que el taxi solicitado no permita el transporte de los pequeños o que el modelo no tenga capacidad para llevar todo el equipaje.
Ten en cuenta el equipaje
El equipaje condiciona la elección del taxi. Una maleta pequeña no tiene las mismas necesidades que varias maletas de gran tamaño, un equipo deportivo, un instrumento musical o un carrito de bebé. Al comunicarlo al solicitar el servicio, es más fácil poder valorar qué espacio se necesitará en el maletero.
Cuando viajes al aeropuerto, lo mejor es contar todas las piezas y evitar dejar todo esto para el último momento. Si tienes bicicletas, sillas de ruedas plegables o bultos que sean muy largos, deberás preguntar si se pueden transportar y cómo se deben colocar.
No te olvides de comprobar el vehículo antes de irte. Los objetos de pequeño tamaño, como móviles, documentos, auriculares o bolsas, se quedan generalmente en los asientos. Una revisión rápida del habitáculo y del maletero reduce el riesgo de que se olvide algo.
Pregunta por el método de pago
Pese a que bastantes taxis aceptan tarjeta u otros medios electrónicos, lo mejor es no asumirlo sin comprobarlo. Cuando no lleves efectivo o tengas que pagar con una tarjeta en concreto, lo mejor es preguntarlo antes de comenzar el trayecto o indicarlo cuando hagas la reserva.
En los viajes profesionales es buena idea conservar el recibo en el caso de que precises justificar los gastos. Se puede solicitar cuando acabe el servicio y así revisar si los datos básicos son correctos. Cuando los trayectos son reservados con antelación, es de gran utilidad aclarar si el pago se hará directamente al conductor o por otro sistema.
Organiza bien los desplazamientos al aeropuerto
Está claro que los viajes a los aeropuertos precisan de un margen mayor que los trayectos urbanos habituales. A la duración prevista debemos sumarle el tráfico, la hora punta, el tiempo para localizar la terminal y las gestiones posteriores. Cuando llevas bastante equipaje o viajas con niños, lo lógico es que necesites todavía más tiempo.
Cuando reserves, deberás facilitar el nombre del aeropuerto, la terminal en el caso de que la conozcas, cuándo sale el vuelo y el número de pasajeros. Aprovecha para indicar si necesitarás ayuda con el equipaje o un maletero que sea amplio.
Por ejemplo, para el aeropuerto de Alicante, en Santa Pola y Gran Alacant hay servicios de taxi que hacen desplazamientos y trayectos hacia otros aeropuertos. Cuando tuve que reservar un taxi para un vuelo nacional, en la página de taxi en Santa Pola vi que ofrecían servicios, además de a Alicante, también a Murcia, Valencia y Barcelona, aunque siempre es recomendable confirmar la disponibilidad, las condiciones y horarios antes de reservar, lo que puede ser de utilidad en caso de que tengas que hacer un viaje urgente.
Valora la accesibilidad
Cuando el pasajero tenga movilidad reducida, use silla de ruedas o precise subir más fácilmente, debe comunicarlo desde el primer momento. Todos los vehículos no tienen las mismas características y la accesibilidad es algo que dependerá tanto del automóvil como de la forma en la que se haga el traslado.
Lo mejor es describir la necesidad en concreto que tengas: si la silla es plegable, si la persona va a poder subir por sus propios medios o necesitará un vehículo adaptado.
Conforme más información tenga la centralita o el conductor, más sencillo será organizar la recogida.
La accesibilidad incluye también el punto de encuentro. Una entrada sin escaleras, una zona de parada próxima o un sitio protegido de la lluvia pueden ayudar a que mejore mucho la experiencia de los pasajeros.
Conclusión
El hecho de tomar un taxi tranquilamente no es algo que dependa solo de encontrar un vehículo disponible. Habrá que anticiparse a las condiciones del viaje y comunicar de forma clara todo lo que influya en la recogida o en el trayecto. Es más fácil organizar un taxi cuando el pasajero sabe qué es lo que necesita y lo dice antes de confirmar el servicio. Así, el desplazamiento comienza con una planificación adecuada y terminará con menos esperas, dudas e inconvenientes.

